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Mitos y leyendas Celtas

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Tolkien y la cultura Celta
 

John Ronald Reuel Tolkien es uno de los escritores más importantes de la literatura fantástica de la cultura contemporánea. Sus libros (El Hobbit, El Señor de los Anillos) han creado escuela y han despertado la imaginación de millones de personas. Tolkien hace uso para llenar las páginas de sus obras de no pocos elementos de las antiguas mitologías celta, escandinava y teutónica...

No es intención de este artículo comentar ni criticar la conocida y extensa obra de Tolkien. Miles de páginas se han llenado hablando de sus libros y teorizando sobre sus mundos imaginarios. Aquí solo intento mostrar los puntos de contacto entre Tolkien y la cultura celta, entendiendo por “cultura celta” el conjunto formado por los idiomas y mitologías de los diversos territorios celtas. Existen muy pocas biografías sobre el autor que nos puedan dar más pistas sobre esta relación. Usaremos el libro del norteamericano Daniel Grotta para nuestro propósito. De su lectura extraemos los siguientes hechos:

   Mabel Tolkien, su madre, fue quien primero estimuló el amor de su hijo por la fantasía y los cuentos de hadas. Como pasatiempo victoriano, la lectura de cuentos fantásticos tuvo un gran auge y no sólo para niños. Entre otros escritores que ya de pequeño conocía (Lewis Carroll, H.G. Welles, Spencer, Malory, William Morris...) fue la leyenda del rey Arturo de Malory la que más le cautivó y años más tarde comenzó, pero nunca acabó, un poema épico sobre el legendario rey. Fue también su madre la que le contagió el amor por la naturaleza y la mitología clásica.

   Unas vacaciones al País de Gales, de joven, le despertaron el amor e interés por aquel país que le acompañó toda su vida. Especialmente la “curiosa” lengua galesa fue el hecho que más le cautivó. En palabras suyas: “El galés siempre me ha atraído más que cualquier otra lengua”. Tolkien incorporó muchos elementos lingüísticos del galés en las lenguas “élficas” de sus novelas como por ejemplo la “vibración agradable y repetida de las LS”. Y en El Señor de los Anillos, la música del galés aparece al dar nombre a montañas y lugares”.

   El tutor de lengua inglesa de Tolkien en Oxford, William A. Craigie, fue un famoso filólogo y una autoridad en mitología, especialmente en tradiciones populares de Escocia. Fue él el que inició a Tolkien en la mitología y lenguas de Finlandia e Islandia. El idioma finés junto con el galés queda incorporado al élfico.

   En los primeros meses de 1914, Tolkien disfrutó unas vacaciones en Kernow, Bretaña y Francia.

   A principios de los años veinte, Tolkien podía hablar, leer y escribir en anglosajón, finés, galés, islandés, germánico antiguo, germánico gótico y otras varias lenguas muertas. En la misma época continuaba los estudios sobre la literatura de las Midlans, especialmente el Beowulf, la obra inglesa no religiosa más antigua que se conserva.

   En 1925 la Oxford University Press publicó Sir Gawain y el Caballero Verde. Esta obra del ciclo artúrico, escrita por un autor anónimo de las Midlans en el siglo XIV, fue traducida por Tolkien y E.V. Gordon, ya dos especialistas en inglés antiguo. La versión se convirtió en un clásico del famoso poema. Años más tarde (1967), Tolkien tradujo su propia versión de SirGawain y el Caballero Verde.

   Tolkien disfrutó de la amistad de reputados escritores enamorados del tema artúrico y del Santo Grial como Charles Williams y C. S. Lewis e incluso da conferencias (Universidad de Leeds) sobre los celtas en la Edad Oscura.

   Hasta el año 1959 viaja regularmente a Irlanda, a la Universidad Católica.

   Fue mucho lo que Tolkien cogió de las sagas y crónicas del pasado que él bien conocía. Los nombres de los enanos que aparecen en El Hobbit están sacados del Elder Edda, serie de antiguos poemas noruegos sacados de un texto islandés del siglo XIII. Otros nombres extraídos de la mitología son Gandalf, Mirkwood, Tierra Media...

El año 1953 Tolkien escribió un pequeño poema épico llamado Imram, un relato sobre el viaje de San Brandan, famoso monje irlandés, hizo hacia las tierras desconocidas y mágicas del oeste de Europa. Ya de mayor, Tolkien disfrutaba hablando galés con su criada Maris Carr, de procedencia galesa.

A MODO DE FIN

   Dice Daniel Grotta: “Al tiempo que sacaba la inspiración del estilo y las formas del folclore celta, noruego y germánico, hacía revivir después de un intervalo de mil años el papel de juglar épico; recobró el favor popular, en pleno siglo XX, el tema inmemorial de la búsqueda y el intento heroico de los pobres mortales de resolver el eterno conflicto entre el Bien y el Mal...”

Revista KELTOI

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Etain en el mundo de las hadas.

Miled el Orgulloso, hijo de Dagda, príncipe daano de Slieve Callary, estaba casado con Fuamnach. Cuenta la historia, que un día llevó a su castillo a otra esposa, una mujer de belleza y gracia incomparable llamada Etain.
Fuamnach, enardecida por los celos, la convirtió en mariposa y convocó una tempestad que le llevó por el aire durante 7 años. Finalmente, una ráfaga, la dejó en el palacio encantado de Angus.
Él fue incapaz de deshacer el hechizo pero le construyó una casita asoleada, rodeada de las más exquisitas flores. En el secreto de la noche, Angus podía devolverle su forma humana y así disfrutaban de su amor.
Con el correr del tiempo, Fuamnach descubrió su refugio y volvió a convocar a la tempestad mágica que, esta vez, la llevó hacia el palacio de Etar, un jefe de Ulster.
La mariposa Etain cayó en la copa de la mujer de Etar, justo cuando ésta iba a beber, entró por su boca y se alojó en su matriz. Así fue como la mujer de Etar concibió, y dio a luz a una niña aparentemente mortal.

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Fergus y Caballo de Rio

Fergus adoraba exoplorar los lagos y los ríos de Irlanda. Un día mientras paseaba por el lago Rury, dio con el Muirdris, un monstruo horrendo, un caballo de río, del que a penas pudo escapar.
A causa del terror la cara de Fergus quedó torcida, y teniendo en cuenta que los gobernantes no podían tener ningún defecto, los nobles escondieron todos los espejos del palacio y lo mantuvieron a Fergus ignorante.
Un día, Fergus golpeó a una esclava y ella indignada le gritó : "¡Sería mejor que os vengarais del caballo de río que os dejó la cara torcida, antes que cometer actos atroces contra una simple mujer!"
Fergus hizo traer un espejo, se miró y tomo la decisión. Se pusó los zapatos mágicos, tomó su espada y fue al lago Rury.

Durante un día y una noche
bajo las olas estuvo escondido,
pero los ultonianos que en la orilla estaban
vieron el lago hervir y enrojecer con la sangre.
Al mucho rato surgió e la aguas
con la cabeza de Muirdris en sus manos.
¡Ha desaparecido el defecto! En su cara
cada trazo simétrico esta en su lugar:
y todos los que le vieron con el semblante marcado
ven ahora la compostura de un rey, serena.
Sonrió; llevó su trofeo a la orilla,
Y dijo: ¡He sobrevivido!... y se ahogó.

Así fue la muerte de Fergus.

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Banshea, una leyenda Celta
 
Espíritu femenino de los pueblos gaélicos y celtas, que se oye a menudo pero no se ve casi nunca. Se dice que es una mujer con cabellos negros y desordenados, los ojos rojos de tanto llorar, un vestido verde y una capa gris. Emite un grito espeluznante, mezcla del aullido del lobo, el graznido de los gansos salvajes, los gritos de un niño abandonado y los gemidos de una mujer al dar a luz.

Este terrible y semihumano lamento despertará al más dormido y se oirá por encima del viento más fuerte. Es especialmente estremecedor cuando resuena sobre los páramos y los lagos, en el crepúsculo de un día nublado de verano.

El aullido de la Banshea significa que un miembro de la familia que lo oye va a morir. Puede ser alguien que esté lejos de su hogar, pero la Banshea advierte a la familia en el pueblo natal.

La palabra "banshea" se deriva del celta bean seidh, que significa "Mujer de las Hadas".

BANSHEA (traducción)

Oscuridad. Las sombras resbalan y se esconden tras las tejas doradas de la noche.

Paz de agua sumergida en las tejas doradas de la noche.

Viento que lame húmedas hierbas entre las tejas doradas de la noche.

Grito helado que quiebra la paz con más paz y se filtra como gotas de dolor en las tejas doradas de la noche.

Parto absurdo, infinito sufrir.

 

A dónde vas, vieja Banshea,

con el viento a la espalda y el tiempo en las manos?

Profundas arrugas de una imposible sabiduría no aprendida.

¿Por qué lloras, mujer de las hadas,

con el mundo a la espalda y las manos de ceniza?

Arbol despedazado por el rayo. noches de luna y muchos recuerdos.

Vuelve a la tierra quemada, vieja Banshea,

y cuando más llueva grita con voz despedazada por el rayo desde las tejas doradas de la noche.

O espera a morir de día, con las horas huyendo de tus manos como pájaros espantados por el fuego.

 

"Yo oí hace poco el llanto de la Banshee, y a los tres días un chico de Murphy fue muerto por su propio caballo, cuando llevaba su carro a Kinvara. Y volví a oírla hace pocas noches, pero de aquí a entonces no he sabido de ninguna muerte. ¿Qué es la Banshee? Es de la naturaleza de los Hynes. Llora por seis familias, los Hynes, los Fahys y he olvidado las otras."

"Una vez la oí junto al río, en Ballylee. Me quedé descalzo sobre la nieve escuchando su tonada, tan bella, tan reposada, tan lastimera."

"Me dejaría convencer por los sueños, porque he soñado algunas cosas en mi vida que resultaron ciertas. Soñé una vez que veía muerta a mi hija que estaba en América, muerta y tendida, y también veía una mesa sobre la que estaba extendido el cadáver. Ella volvió después a casa, y al cabo de cinco meses se pudo enferma y murió. Y allí la vi como en el sueño, tendida, y sobre mi propia mesa."

"Una vez, recorría el camino y escuché a mi lado grandes llantos y plañidos, y era una mujer que plañía, y me siguió por el camino durante tres millas. Cuando llegué a la puerta de mi casa miré y vi una mujer pequeña, muy ancha, y de rostro ancho (más o menos igual de grande que la plancha de esa mesa) envuelta en una capa. Llamé a mi primera esposa (el Señor la tenga en su seno) y ella encendió una vela, y yo entré, débil, y me tendí en el suelo, y aquella noche yací en cama hasta las doce.

Un hombre con el que estuve hablando dijo que era la Banshee, y que llora por tres familias, los Fahy, los O'Brien y otra que no recuerdo. Mi abuela era Fahy y supongo que, padre o madre, sigue de generación en generación. La volví a oír otra vez, y mi hija de América regresaba a casa esa noche. Fue la cosa más lúgubre que haya oído usted nunca, plañendo por la casa durante el mismo lapso que antes, hasta las doce en punto de la noche. Y a los cinco meses mi hija, la de América, estaba muerta."

(Extraído de "Cuentos populares irlandeses" Ediciones Siruela, Madrid, 1998)

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La maldición de Macha
 

El Robo de Ganado de Cooley -Táin Bó Cuailnge-, el relato épico más importante del Ciclo del Uladh, donde Cu Chulainn realizó sus mayores proezas, fue una lucha entre dos viejos enemigos, los reinos de Connacht y Ulster. Hay quien dice que la rivalidad comenzó mucho antes, cuando los Fir Bolg dividieron Irlanda entre sus tribus; según otros, fueron los Tuatha De Danann los que recluyeron en Connacht a los Fir Bolg. En cualquier caso, en la época de Cu Chulainn, Connacht y el Ulster eran rivales encarnizados.

Los robos de ganado y los conflictos fronterizos eran corrientes, y cada bando tenia sus guerreros campeones, ansiosos por demostrar su valía. A veces vencían los hombres del Ulster, otras veces los dc Connacht. En la época del robo de Cooley, dos importantes sucesos parecieron favorecer a Connacht. El primero fue la deserción de Fergus Mac Roich, que se pasó del Ulster a Connacht con muchos seguidores. Fergus era uno de los grandes guerreros del Ulster, pero opinaba que el rey Conchobar se había portado deshonrosamente con él, y ahora vivía en el exilio, rabiando por luchar contra sus viejos compañeros. El segundo suceso, y el mas extraño, era una misteriosa debilidad que aquejaba a los hombres del Ulster cada vez que su reino se veía amenazado. Esta historia explica cómo sucedió. La heroína es una mujer llamada Macha: no una mujer ordinaria, sino una diosa.

Macha era una diosa equivalente a la Epona de los galos y la Riannon (gran reina) de los galeses. Las tres tenían como animal totémico el caballo. Una de sus encarnaciones apareció en el Ulster en la época céltica ante Crunnchu Mac Agnoman, un buen hombre que además disfrutaba de todos los bienes a que pudiera aspirar: era noble, rico y tenía cuatro hijos. Pero había enviudado y deseaba una nueva esposa. Queriendo complacerle, Macha llegó un día a su casa bajo el aspecto de una bella mujer que, sin decir nada, se puso a su servicio. Organizó el hogar, mandó a los criados y por la noche se sentó a cenar junto al sobrecogido Crunnchu, que, como buen hombre de su tiempo, no se había atrevido a decirle nada, por temor a que fuera realmente lo que parecía ser: un habitante del más allá, de los que de vez en cuando visitaban a los humanos por algún motivo específico. Así que cenaron en silencio y, a la hora de irse a la cama, ella apagó el fuego y se acostó junto a él. En aquel momento le ofreció "la amistad de sus muslos", que, aparte de una forma habitual en la época pare designar el acto sexual, es una de las descripciones más poéticas jamás concebidas pare referirse al mismo. Por el mero hecho de hacer el amor con él, y de acuerdo con la tradición céltica, la mujer se convirtió en esposa de Crunnchu, quien debió de quedar muy satisfecho con esta extraña relación, ya que no tuvo ningún inconveniente en reconocerla como su nueva compañera pese a que todos los indicios apuntaban a su origen no humano.

Como diosa protectora de los equinos -uno de los animales más preciados por los guerreros celtas- y como mujer enamorada, Macha aumentó la prosperidad de Crunnchu, puesto que el número de sus caballos se multiplicó de forma asombrosa. A ella le gustaba competir con los cuadrúpedos, corriendo por las praderas al amanecer, cuando nadie la veía. Para completar el cuadro ideal, pronto se quedó embarazada. Pero si la historia de ambos hubiera sido de verdad feliz, no habría quedado registrada en la memoria... 

Sucedió que Crunnchu hubo de asistir a uno de los festivales-asambleas anuales a los que acudía todo el mundo, y más siendo un noble de su categoría. Macha le había rogado que se quedara en casa, advirtiéndole que, si hablaba a sus amigos y conocidos acerca de ella atraería todo tipo de desgracias y hasta su separación. Crunnchu insistió en que no podía dejar de ir, aunque para tranquilizarla prometió no decir ni una palabra sobre su relación. Luego se marchó. El mismo rey del Ulster Conchobar, acompañado de los druidas y los nobles más importantes del reino, presidía estos festejos. En un momento dado, y pare agasajarle, alguien alabó a voz en grito la velocidad de sus caballos, aseverando que no había otros más rápidos en todo el mundo. Todos asintieron y le dieron la razón..., menos Crunnchu, que, sin poder contenerse, rompió su promesa al afirmar que su mujer corría más que cualquier cuadrúpedo. Contrariado, Conchobar se enfada y le hace detener. Entiende que las palabras del noble son un menosprecio pare uno de sus mejores bienes y exige una reparación excesiva: si lo que ha dicho Crunnchu es cierto ella debe demostrarlo, compitiendo con sus caballos en ese mismo instante y delante de todos. Fuerzan a Macha a acudir al festival so pena de matar a su marido si se resiste y, una vez allí, el rey le ordena que corra contra sus animales. De nada sirven sus protestas y sus apelaciones tanto a Conchobar como al resto de los reunidos, pidiéndoles un plazo pare acabar el más que evidente proceso de gestación en el que se encuentra; les recuerda que todos ellos tienen madre y les pregunta cómo se sentirían si alguien obligara a cada una de ellas a una prueba semejante en estado de ingravidez. Pero los ulates están muy excitados por el alcohol y la fiesta y les resulta muy atractivo aquel extravagante reto.

Al fin, Conchobar da un ultimátum a Macha, que no tiene más remedio que aceptar la carrera. Traen los caballos entre el regocijo general y comienza la competición, que a la postre resulta ser muy breve, pues ella les adelanta sin dificultad y alcanza la meta con muchos cuerpos de ventaja. Sin embargo, al llegar al final cae al suelo gritando de dolor y en aquel mismo momento da a luz gemelos. Los que estaban cerca, al oír sus atormentados gemidos, se dan cuenta de lo que han hecho e intentan ayudarla, pero son incapaces de moverse: de pronto se sienten tan débiles como una mujer inmediatamente después de un parto difícil. En ese momento, la madre-diosa se yergue y anuncia solemne que ella es Macha, la hija de Sainreth MacImbaith, y con ese nombre será conocido para siempre ese lugar -hoy todavía se puede ver lo poco que queda de Emain Macha, el Palacio de los Gemelos de Macha, en Irlanda del Norte-. Y aún más: maldice a todas las gentes del Ulster porque ni uno solo de entre ellos ha tenido piedad de su estado y la han obligado a competir. A partir de ese momento, la vergüenza y el deshonor que los hombres le han provocado volverán multiplicados a ellos y cada vez que su reino esté en peligro se encontrarán tan débiles e indefensos como una mujer dando a luz, durante cuatro días y cinco noches, y así hasta pasadas nueve generaciones...
Y así fue. Las únicas personas a las que no afectaba esta debilidad eran las mujeres, los niños y el héroe Cu Chulainn, hijo de Lug, y por lo tanto inmune a la maldición.

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